Una tarde a la semana asisto a unas clases de psicología aplicada. Somos un grupo de cinco alumnos que acudimos con ganas de escuchar al profesor que se explica de una manera fácil y sabia. La mayoria de las veces tardo dias o incluso meses y años en digerir lo que nos dice. No por falta de entendimiento sino porque son ideas y conceptos que me cuestan asimilar. Alli nadie cuenta su vida. Vamos a escuchar y preguntar sobre el tema. El de esta semana es uno que hace tiempo me fascina. Lo vamos tocando de vez en cuando siempre desde prismas diferentes. Se trata de las piedras que vamos metiendo en nuestro cerebro desde la infancia. Nacemos receptivos al mundo experior. Nuestros padres son los que van rellenando nuestro subconsciente. Ideas, palabras, sensaciones. Se va formando nuestra personalidad. Y todo cala en el niño " esponja". Pasan los años y el niño ya ha recibido la idea de que si es bueno y se porta bien , le querrán más, de las expectativas que se tienen de el, de las comparaciones con otros niños, de manera que a menudo decide portarse mal para llamar la atención. Muchas de las misivas que recibimos son perjudiciales por lo que se van formando nudos y el subconsciente se llena de ovillos sin deshacer. Una vez adulto, hara lo mismo si tiene hijos, copiará el patrón y educará a sus hijos con pequeños ( o no tan pequeños ) traumas. Nos hacemos adultos y muchas veces insatisfechos van saliendo esas piedras que metimos y nos pesan como losas. No nos dejan avanzar. Es el momento de la reeducación. Ese va a ser el tema de las próximas clases.
Pretendo escribir en este blog los pensamientos que surgen ante situaciones comunes o extraordinarias.
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sábado, 22 de febrero de 2014
martes, 18 de febrero de 2014
MISTERIOS DEL OREDENADOR
Ayer fui víctima de mi propia torpeza y estupidez. Llevaba días trabajando en un documento que tenía que enviar a varias personas. A medio día, antes de ir a comer ya lo tenía prácticamente acabado. Cuando de repente ¡Zas! Desapareció. No se que botón maligno debí tocar pero la pantalla se me quedó en blanco. Entré en pánico. Hacía tiempo que no me pasaba una cosa igual. Llamé a mis hijos. Socorro. Por teléfono me dijeron varias soluciones pero nada. Por mas que busqué en las entrañas del maldito ordenador. No lo encontré. Se lo había tragado. "Madre, ven a comer, descansa un poco y luego lo vuelves a buscar". Así lo hice. Y volví. Pero nada. Engullido por el ciberespacio. Con resignación lo volví a empezar. Entrada la noche lo terminé y envié. Volví a casa con dolor de espalda y saturada. He dormido fatal y me he despertado como si me hubiera arrollado un autobús. Mi mente va unida al cuerpo y ayer fui pasto del stress. Por más ejercicios de respiración y de control mental que uno intente aprender, cuando uno mete la pata y la pifia los músculos se contraen , los nervios se irritan y el dolor de cabeza se instala como Pedro por su casa.
lunes, 17 de febrero de 2014
INTERVINIENDO
Hace dos dias hemos recibido la noticia de un gran evento familiar. Con muchas ganas y expectativas esperare a que llegue el gran dia. Mientras , hay mucho que preparar y gestionar. Sobre todo emociones. Ante situaciones nuevas y atipicas afloran nervios y sentimientos. Como es un camino que no hemos hecho nunca necesitamos planos y directrices. Es como preparar un rallye. Hay que trazar bien la ruta para llegar con exito a la meta. La ilusión lo mueve todo y en este caso vamos sobrados. Poco a poco se perfila el proyecto que promete ser precioso.
viernes, 7 de febrero de 2014
HISTORIAS EN EL TRAM
La otra tarde cogí el tranvía para ir a un evento en Sn. Justo. Trayecto de 35 minutos. Delante mío se sientan dos jóvenes italianos vestidos con ropa deportiva. Casi no hablan entre ellos. Solo comentan lo que ven en sus móviles. Uno de ellos rapado al cero. El otro cresta capilar y un pendiente brillante del tamaño de una lenteja. Tremenda estética , pienso yo. ¿ Lo hacen expreso para estar horribles?
Se bajan y sube una madre ya madurita, de esas tardías , con un niño de unos cuatro años muy gracioso. Con gafas redondas de color azul eléctrico. Empieza la conversación , de lo más galáctica.
- Quiero agua.
- Ya te he dicho que ahora no tenemos. Iremos a comprar. Y quieres que compremos también pescadito?
- No.
- Pero Juanito , has de comer pescadito porque el doctor ha dicho que es muy sano y tu quieres ser un chico fuerte, verdad?
- Yo quiero agua.
- Compraremos las dos cosas. Porque el pescadito tiene fósforo y te da vitaminas , entonces no te pondrás enfermo y estarás fuerte y así en el cole estudiarás mucho y podrás correr y saltar y bla bla bla.
La madre se enzarza en una historia interminable. El niño ni la escucha. Solo la mira con sed.
A menudo , las madres hablamos demasiado. Nadie nos pide tanta verborrea. Parece que tengamos que justificar cada pequeño acto. Los niños no necesitan tanto rollo. Solo disciplina y cariño. Me hubiera encantado decírselo a esa pobre señora, que con su mejor intención estaba liando a un cerebrito tierno y esponjoso. Se bajaron. Debieron comprar agua y supongo que ¡el dichoso pescadito!
Se bajan y sube una madre ya madurita, de esas tardías , con un niño de unos cuatro años muy gracioso. Con gafas redondas de color azul eléctrico. Empieza la conversación , de lo más galáctica.
- Quiero agua.
- Ya te he dicho que ahora no tenemos. Iremos a comprar. Y quieres que compremos también pescadito?
- No.
- Pero Juanito , has de comer pescadito porque el doctor ha dicho que es muy sano y tu quieres ser un chico fuerte, verdad?
- Yo quiero agua.
- Compraremos las dos cosas. Porque el pescadito tiene fósforo y te da vitaminas , entonces no te pondrás enfermo y estarás fuerte y así en el cole estudiarás mucho y podrás correr y saltar y bla bla bla.
La madre se enzarza en una historia interminable. El niño ni la escucha. Solo la mira con sed.
A menudo , las madres hablamos demasiado. Nadie nos pide tanta verborrea. Parece que tengamos que justificar cada pequeño acto. Los niños no necesitan tanto rollo. Solo disciplina y cariño. Me hubiera encantado decírselo a esa pobre señora, que con su mejor intención estaba liando a un cerebrito tierno y esponjoso. Se bajaron. Debieron comprar agua y supongo que ¡el dichoso pescadito!
lunes, 3 de febrero de 2014
EL PODER DEL AHORA
A mi me encantaría poder ser PACIENTE. " Lo que causa tensión es estar aquí, queriendo estar allí, o estar en el presente queriendo estar en el futuro". Esta frase la escribe E. Tolle y es de cajón. Si preguntáramos a cualquiera todos nos dirían que están de acuerdo. Sin embargo la realidad es totalmente distinta.Somos impacientes y exigentes. No sabemos esperar. A veces hasta somos como animales enjaulados y nos sale espuma , sapos y culebras por la boca. Mas o menos de una manera educada , aunque consigamos encontrar la manera de disimular, en las ocasiones en que se nos hace esperar no paramos de quejarnos,no disfrutamos de estar parados obligatoriamente. La teoría la sabemos pero la práctica es bien distinta y también doy la razón a Lao Tse que escribió la semana pasada "El hombre corriente, cuando emprende una cosa,la echa perder por tener prisa en terminarla". Parece que hagamos colección de hacer cosas.
- ¿Tu cuantas cosas has hecho hoy?
- yo doce ¿Y tu?
- ¿Solo? ¡Que matado! ¡Yo veintitres!
Pues a mi me gustaría decir tan tranquila:
- Yo hoy no he hecho nada. Me quedé pillada en un atasco que ha durado todo el día y me he dedicado a pensar y respirar.
lunes, 27 de enero de 2014
REPARANDO
Otra vez hemos entrado en el taller de reparaciones de batas blancas. El ritmo no es el que uno desea porque solo apetece marcharse , con lo bien que se está en casita. Pero hay que pasar las revisiones, como una itv, el cuerpo se desajusta , se erosiona y hay que ponerlo a punto. Todos lo tenemos igual pero diferente. A mi me gusta mirar hacia adentro. La mirada lo dice todo . Porque al fin y al cabo ¿ Que es el cuerpo sino el medio de transporte de nuestra alma y pensamientos?
miércoles, 22 de enero de 2014
CUENTEME SU VIDA
Tarde en la peluquería. A mi lado una Señora bien arreglada y pulida. Viste conjunto de punto azul cielo. Ojos claros. Mirada alegre. ¿Edad? Unos ochenta, calculo yo. Empieza a hablar con la peluquera y en general.
Voz alta y clara :
Voz alta y clara :
- Mi marido tenía muchas tiendas ¿ Sabes, joyerías ? Era un hombre importante. Un buen diseñador de joyas. Le llamaban de sitios como Mont Blanc para que diseñara sus plumas. Diseñó una preciosa de oro y plata que tuvo un éxito tremendo. Todo nos iba bien, teníamos dos niñas preciosas . Hasta que mi suegro se casó. Entonces empezaron nuestros problemas. Mi suegro era viudo desde hacía años. Pasábamos con el todas las Navidades y fiestas familiares. Pero un día conoció a la mujer que iba a arruinarnos a todos y se empeñó en casarse. Primero la metió en las tiendas la ponía en la caja y la llenaba de joyas . A mi marido lo arrinconó . Solo tenía ojos para ella que era una caprichosa. A mi me pidió que le llevara al altar ¿ Te imaginas yo llevando a mi suegro al altar? Mi marido Y yo le dijimos que no. No queríamos ni ir a la boda. Ni que nuestras hijas pequeñas lo vieran. Entonces ¿ Sabes que hizo? ¡¡ Nos desheredó!! Si. Tal cual os lo cuento. Tuvimos que dejar de trabajar en las tiendas y buscarnos la vida. Mi marido entró en una depresión profunda. Y le dio el infarto. Tan joven. Me dejó sola con las niñas. No se ni como salí adelante. Pero lo hice. Ahora mis hijas me mantienen. Vivo en una residencia y hablo poco. Por eso cuando vengo aquí os cuento tantas cosas.
La Señora hace rato que ya está peinada. Si por ella fuera pasaría la tarde allí hablando.
Cuando al fin se levanta para marcharse, le da las gracias a la peluquera por escucharla. Me mira a mi y me dice " Y a usted también, que le he contado mi vida, lo siento" yo le digo que encantada , y pienso cuánta gente mayor habrá sola necesitada de contar su vida.
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